Llegada la cuaresma volvemos a preparar esas recetas que son de gran tradición, una de las recetas estrella es el potaje de vigilia . Todos los platos tienen un origen y una historia, y la del potaje de cuaresma es la prohibición de comer carne el viernes santo. Entonces se le añadía el bacalao salao que se tenia en conserva como sustitutivo de la carne. Como se cocía en un pote de barro o cazuela se le llamaba potaje. Es un guiso de procedencia castellana, aunque hay muchas variantes y ya se preparaba en la edad media que fue cuando más bacalao se consumía porque era de fácil conservación.

Ingredientes:

400 Gr. de garbanzos de buena calidad

250 Gr. de espinacas

400 Gr. de bacalao desalao

Media cabeza de ajos

1 cebolla

1 Cucharada de pimentón

1 rebanada de pan frito

1 Hoja de laurel

aceite de oliva y sal

Preparación:

Ponemos los garbanzos en remojo la víspera en un recipiente con agua templada y sal.

Al día siguiente colocamos los garbanzos en una cazuela cubiertos de agua al fuego, le agregamos los ajos y el laurel y dejamos cocer tapados, desespumando de vez en cuando.

Pelamos la cebolla, la picamos menuda y ponemos a rehogar en una sartén con aceite, cuando esta blandita agregamos la rebanada de pan y dejamos dorar. Apartamos del fuego y le incorporamos el pimentón, damos unas vueltas y trituramos.

Incorporamos el sofrito a los garbanzos y un poco de sal, un cuarto de hora antes de estar listo le echamos las espinacas picadas y el bacalao en trocitos pequeño.

Dejamos dar un hervor unos 15 minutos para que se mezclen los sabores.

Para terminar le salpicamos por encima dos huevos duros picado y listo para servir.

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